Caos emocional: qué es y cómo salir de él

13 agosto, 2020 / no comments

¿Te ha pasado que te sientes nervios@, angustiad@, eufóric@, tal vez hasta demasiado feliz y de pronto muy triste y no sabes por qué o qué es lo que está provocando esta avalancha de emociones?

No, no te imagines cosas raras o te cuentes historias, no eres bipolar ni de broma. El caos emocional es tan común en todos los seres humanos, que hemos llegado a normalizarlo, así como a ridiculizarlo.

Mira ahora, por ejemplo, con todo esto del confinamiento salieron a la luz un montón de emociones que quizá no sabíamos que podíamos sentir.

Es normal que al estar encerrados en casa la ansiedad empiece a aumentar, igual que el estrés; a veces no sentíamos bien porque estábamos seguros y porque todos nos decían que debíamos aprovechar para pasar más tiempo con la familia y que todo era muy hermoso, pero en el fondo lo que sentíamos era incertidumbre, angustia y miedo. Todo al mismo tiempo.

Bueno, pues hay veces que no siempre podemos lidiar con todas estas emociones juntas y es normal, nos pasa a todos, como cuando estamos pasando un mal momento y de pronto nos cae otro balde de agua fría y entramos en una racha de malos sucesos que nos hacen perder la cabeza. ¿Cómo gestionamos todo eso?

¿Cómo distinguir el caos emocional?

El caos emocional suele estar relacionado a los sentimientos negativos, porque, generalmente, son a los que prestamos más atención, pero la realidad es que el caos emocional es una acumulación de emociones de cualquier tipo, tanto positivas como negativas, las cuales son tantas y tan fuertes que no podemos entender.

Es así que, al no poder entenderlas, perdemos el control y perdemos la capacidad de comprender lo que nos ocurre y de gestionar correctamente nuestros sentimientos.

David Solá en su libro “Del caos emocional a la paz interna” explica, que, cuando no podemos gestionar de manera correcta lo que sentimos, entramos en un caos emocional.

“El cerebro racional y el emocional entran en contradicción; entonces perdemos el control y experimentamos diferentes tipos de comportamientos, reacciones y sufrimientos. Generalmente la confusión y el desorden rigen este tipo de situaciones…”

Debido a esta pérdida de control nos es difícil tomar decisiones, concentrarnos; nos sentimos inseguros y más vulnerables. Al verse alterado nuestro orden emocional, las emociones empiezan a salirse de proporción y a reflejarse de distintas maneras en nuestra vida.

¿Cómo se refleja el caos emocional en nuestra vida?

  • El desorden. Al no poder controlar nuestro estado emocional interno, empezamos a reflejarlo de manera externa o a descuidar el exterior. Recuerda, como es adentro es afuera.
  • Confusión e incertidumbre. Al no saber qué no está pasando, no podemos controlarlo y mucho menos ponerle un remedio. Esto solo aumenta la ansiedad.
  • Ira o depresión. Cuando estamos fuera de control o nos enojamos o nos entristecemos, llevamos las cosas al extremo y es normal que tratemos de sacar toda esta frustración de alguna manera, solo que, simplemente, no sabemos cómo hacerlo. Si tendemos al enfado es probable que nos volvamos más irritables, en cambio, si tendemos a la tristeza, puede transformarse en depresión.
  • Miedo. Al no saber qué nos pasa ni cómo resolverlo, el miedo se adueña de nuestra forma de vida; pueden llegar las fobias, los trastornos e incluso enfermedades.
  • Falta de sueño o cansancio. Estar en esta avalancha de emociones es agotador. La mente y el cuerpo lo resienten, por lo que, tarde o temprano, los síntomas pueden empezar a hacerse evidentes y afectar nuestra salud física.

Liberándonos de la avalancha

Cuando nuestro cerebro y nuestras emociones no se ponen de acuerdo, lo más importante es trabajar en reconocer, identificar y comprender nuestras propias emociones, para que entonces podamos gestionarlas y no entren en caos.

  • Observa, siente… toma consciencia. Date tiempo de entender que te está pasando. No lo hagas cuando estás en pleno descontrol. Ubica pequeñas pausas en las que te sientas en calma y siente… ¿qué te está pasando? No busques explicación, simplemente date cuenta de la realidad que estás viviendo y cómo te hace sentir.
  • Identifica. Cuanto más sepamos de cada emoción será mejor para controlarla. Analiza que tipo de emociones son: frustración, vergüenza, enfado, celos, culpa, etc. Asimismo, trata de identificar qué hecho tiene lugar cuando las emociones saltan, qué las provoca. Evita juzgar, este es un momento para reconocer y entender.
  • Acepta. A nadie le gusta sentirse vulnerable, pero admitir que nos sentimos mal y que no podemos con tantas cosas es natural y de seres humanos. El caos emocional puede llevarnos al bloqueo o negación y hacernos pensar que no tenemos nada, que solo es una racha y ya se pasará. La verdad, es que, si te sientes mal, no puedes manejarl@ tú sol@, está bien aceptarlo para empezar a sanar.
  • Ordena tu mundo exterior. Empezar por poner orden a nuestro alrededor es una excelente manera de ayudar a contrarrestar el caos emocional. Al liberar y ordenar nuestros espacios movemos energía negativa, nos deshacemos de cosas que no nos gustan y creamos espacios armoniosos que nos liberan de la ansiedad y el estrés, y damos pie al cambio.
  • Ejercicio y buena alimentación. El corazón y la mente no pueden mantenerse estables si la casa donde viven: nuestro cuerpo, no está sano. Realizar actividades físicas y al aire libre liberar hormonas y neurotransmisores que regulan nuestro estado de ánimo. Lo mismo sucede con una dieta equilibrada. Llevar a cabo uno de nuestros pasatiempos favoritos también favorece al bienestar.
  • Busca ayuda. Hablar, sentirnos escuchados y apoyados, saber que no somos los únicos con esa sensación de angustia e incertidumbre, siempre es de gran ayuda.  Si no te has decidido a pedir ayuda a un especialista, habla con alguien de confianza, externa tus sentimientos.

Sea que sea la ayuda que elijas, si no te sientes bien y sientes que no puedes hacerlo tú solo, no lo dudes, ¡pide ayuda!

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El ABC de las emociones

23 julio, 2019 / no comments

Todas las personas experimentamos distintos tipos de emociones, algunas muy básicas y las más fácilmente reconocibles como la alegría, el enfado y la tristeza; y otras un poco más complejas, conocidas como emociones autoconscientes y que no siempre identificamos como la templanza, el resquemor o la obnubilación.

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Cuando comprar es un acto compulsivo

6 junio, 2018 / no comments

Hoy quiero hablaros de un tema que, en mi opinión, cada vez está afectando a mas personas: “las compras compulsivas”. Muchas de estas personas, por desgracia, terminan siendo clientes de un profesional del orden y la organización.

Es evidente que la sociedad de consumo nos educa y nos induce a consumir de manera automática y excesiva. Vivimos en la sociedad del “usar y tirar”.

El comprador compulsivo no es feliz si no gasta y no compra. y es precisamente en este ambiente y con esta manera de pensar y sentir que han aparecido nuevas patologías y alteraciones de la conducta y el comportamiento que afectan a determinadas personas, sobre todo en los países ricos y desarrollados debido al tipo de vida, la publicidad, los medios de comunicación y demás factores, mismas que han dado lugar a la sociedad de consumo, siendo culpables de estas nuevas tendencias y desviaciones en el comportamiento mental. Este trastorno es también conocido como “Oniomanía”.

loca por las compras

Foto: Película ‘Confesiones de una compradora compulsiva’, Touchstone Pictures

¿Qué es la Oniomanía?

Se trata de un trastorno psicológico que se caracteriza por comprar de forma compulsiva cosas u objetos, casi siempre innecesarios. La oniomanía está considerada como una grave alteración en el estado de ánimo. Tiene un claro componente adictivo y se la clasifica dentro de las enfermedades “maniaco depresivas”, ya que tras el acto compulsivo de la compra, aparece la fase depresiva, provocada por el sentimiento de culpa que estas personas experimentan inmediatamente después de haber realizado las compras.

La oniomanía, la punta del iceberg

La compulsión es un hábito obsesivo muy difícil de controlar. Las personas que padecen este trastorno suelen padecer problemas de ansiedad, baja autoestima, impulsividad y perfeccionismo. Estos pueden venir derivados de un problema que ha ido aumentando con el paso del tiempo o de una experiencia traumática que les ha derivado en este patrón de comportamiento.

Si quisiéramos ver la parte positiva de esto, la oniomanía puede ser, para ciertas personas, la oportunidad para tomar conciencia de un problema más grave que subyace y que si no fuera por esta alteración, quizás nunca verían y no podrían ocuparse de resolver.

Repercusiones de este trastorno

En España hay más de medio millón de personas que se ven afectadas por este trastorno. El comprador/a compulsivo es capaz de gastar mucho más de lo que puede y tiene, por lo que estamos hablando de una condición más grave de lo que pueda parecer. Esto les genera graves repercusiones económicas en su entorno y en su psique, y como consecuencia de ello, a menudo tienen problemas en su entorno familiar y laboral.

Cuando comprar es un acto compulsivo 1

¿Cómo manejar el problema?

Lo primero y más importante es tomar conciencia de lo que nos sucede. Este es el primer paso para poder encaminarse a cualquier tipo de solución posterior.

No existe tratamiento farmacológico eficaz, las opciones son tratamientos psicoterápicos como la terapia conductual, control de los impulsos, analizar los problemas que subyacen tras el trastorno y aplicar terapias de apoyo.

Para poder resolver el problema de forma definitiva, no podremos quedarnos en intentar hacer desaparecer los síntomas. Tendremos que incidir en el origen del problema que, como os comentaba, a menudo proviene de otros problemas subyacentes mucho más complejos y traumáticos pero siempre de carácter emocional.

Vivimos en la cultura de que “para ser hay que tener” y donde lo que se ve es más importante que lo que no se ve. Es una vida en parte limitada a los sentidos y, por ello, algo superficial. Si empezamos a mirar hacia dentro, donde lo material carece de importancia, quizá empecemos un camino de sanación capaz de acabar con cualquier tipo de alteración de la conducta, problemas de salud física e incluso mentales, derivados del estrés y otros problemas de origen emocionales.

Cuando comprar es un acto compulsivo 2

Si quieres saber si puedes estar padeciendo este problema, te dejo un pequeño test que puedes realizar en un par de minutos:

  • ¿Vas de compras sola para que nadie vea lo que compras o lo que gastas?
  • ¿Sientes placer y te sientes realizada al efectuar muchas compras?
  • Tras realizar tus compras, al llegar a casa, observas que lo que has comprado no te hace falta?
  • ¿Tienes sentimientos de culpa o remordimientos después de estas compras innecesarias?
  • ¿Escondes lo que compras o no reconoces haberlo comprado?
  • ¿Tienes ansiedad si no puedes ir de compras o si te tienes que poner a analizar tus gastos?
  • ¿Tienes problemas económicos por comprar en exceso?

Si de tus resultados obtienes una mayoría de “SÍ”, es momento de que empieces a mirar qué puede estar pasando.

Mientras tanto y por si el nivel del problema aún está en un nivel que puedas intentar manejar por ti mism@ te dejo unas pequeñas pautas que puedes empezar a aplicar desde ya:

  • Cuando salgas de compras, lleva una lista escrita de las cosas que necesitas. Ajústate a esta lista y respétala.
  • Siempre que te sea posible, ve acompañada a la compra. Te ayudará a controlar tus compras.
  • Deja la tarjeta de crédito en casa cuando vayas a dar un paseo. Solo lleva algo de efectivo para una urgencia.
  • Cuando vayas de compras, intenta pagar siempre en efectivo. Esto te ayudará a manejar mejor el control de tus gastos. Pagar con tarjeta de crédito, a veces nos hace tener la sensación de que no estamos gastando nuestro dinero.
  • Intenta usar tu tiempo de ocio en estar en contacto con la naturaleza, visitas a amigas en sus casas o hacer alguna actividad lúdica que te aleje de los centros comerciales.
  • Si realmente tu nivel de compulsión es preocupante, solicita la ayuda de un profesional.