Aprendiendo la diferencia entre amor y apego

23 septiembre, 2020 / no comments

Para entender la diferencia entre amor y apego, debemos ir al inicio del todo. El apego es algo que experimentamos desde que nacemos; nacemos apegados a nuestra madre e inconscientemente nos aferramos a ella por un temor a lo desconocido. Sin embargo, cuando somos pequeños, sentir apego es algo completamente normal e incluso tiene diversas funciones.

Por un lado, nos ayuda a generar un estado de seguridad que nos permite explorar, conocer el mundo y relacionarnos con él, y por otro, es fundamental para el desarrollo psicológico y la formación de la personalidad en el futuro de cada persona.

Es conforme vamos creciendo que, en la teoría, aprendemos a desapegarnos y a establecer un vínculo normal y sano con nuestra madre.

Sin embargo, ese apego no solo existe entre la madre y el recién nacido, sino que a medida que vamos creciendo, formamos nuevos apegos, consolidamos muchos otros y los perdemos también, pues el apego es la manera que tenemos los seres humanos de vincularnos con otras personas y, en general, con todo lo que nos rodea.

¿Cómo se relaciona el apego con nuestro orden emocional?

Aquí es donde empieza la dificultad para notar la diferencia entre amor y apego. Esa misma seguridad y tranquilidad que sentimos al estar apegados a nuestra madre, podemos llegar a sentirla por alguien o por algo más, pues es al estar apegados a estas personas o cosas que generamos un estado de bienestar.

Pero hay que estar muy alertas, pues este estado de bienestar puede ser ilusorio, es decir que el apego puede no ser positivo en todos los sentidos, ya que, aunque creemos sentirnos bien, en realidad estamos atribuyendo nuestra tranquilidad y calma a una entidad externa, por lo que cuando esa entidad externa desaparece, el vínculo se rompe y esto puede llevarnos a un estado emocional inestable.

Al mismo tiempo, mientras mostramos apego por estas personas o cosas, empezamos a generar desórdenes emocionales como falta de autoestima, inseguridad, desconfianza… sentimos que, al estar lejos de estas personas o cosas o no tenerlas, la vida no va bien y no tenemos control de nada, por lo que nos aferramos aún más.

El apego se ha convertido en un vínculo negativo que fácilmente confundimos con afecto o amor: “Te amo tanto que no puedo dejarte ir, porque si te vas me deprimo”. La realidad es que no amamos tanto a esa persona u objeto, apreciamos la supuesta calma que nos hace sentir, porque de no estar tendríamos que enfrentarnos a todos nuestros miedos.

El apego se convierte en una necesidad emocional, más que en un afecto sincero.

¿Cómo podemos establecer la diferencia entre amor y apego?

Pareciera que hay una delgada línea que divide estos dos sentimientos, pues ambos están destinados a generar vínculos, sin embargo, la diferencia entre amor y apego es más sencilla de ver de lo que pensamos.

Es verdad que el amor también puede tener sus altibajos, y no siempre todo es color de rosa, pero, si se trata de afecto o amor verdadero, difícilmente llegará a generar un desorden emocional.

Apego es el nombre de esa relación que se sostiene solo por miedo, inseguridad y costumbre.

¿Cómo podemos distinguir la diferencia entre amor y apego?

  • El amor/afecto fomenta el crecimiento, el apego lo obstaculiza

Si hablamos de relaciones humanas, el afecto sincero entre dos o más personas hará que crezcan y cumplan sus objetivos de manera individual, pero en conjunto, fomentando la libertad de expresión, la superación y celebrando cada logro. El amor nos hace sacar lo mejor de nosotros mismos, y la hacerlo, estamos también impulsando al otro a ser una mejor persona.

El apego, por el contrario, genera dependencia innecesaria. Uno no hará lo que el otro no quiera, diga o en lo que no esté de acuerdo. La persona dependiente poco a poco va demandando más y más tiempo, tu atención, afecto… sin importar las propias necesidades del otro.

Si hablamos de cosas, funciona exactamente de la misma manera, por ejemplo, generamos un apego a cosas, que de no tenerlas no podemos avanzar. Por ejemplo, tenemos la oportunidad de conseguir un mejor empleo, pero eso implica cambiar de casa; estamos tan apegados a nuestra casa porque allí crecimos y es donde están todos nuestros recuerdos, que decidimos rechazar el empleo y preferimos quedarnos en uno que quizá no nos gusta y con peor pagado, pero con la casa, ¡cómo si no hubiera más casas en las que pudiéramos generar nuevos momentos!

  • El amor es desinteresado, el apego es egoísta y ególatra

Cuando el afecto es sincero, no nos interesa sacar provecho de nada. Nos sentimos felices tan solo de poder dar afecto y cariño a alguien o algo más. Damos sin esperar nada a cambio, tampoco esperamos que la otra persona haga más por nosotros, pues nos sentimos agradecidos de contar con su presencia. Y lo mismo con las cosas, nos sentimos satisfechos con lo que tenemos porque lo valoramos y sabemos que no necesitamos nada más para estar bien.

El apego, sin embargo, nos exigirá más de lo que podemos dar. Exigirá más tiempo, más cariño, más atención, más de todo sin tener en cuenta nuestras necesidades y capacidades emocionales.

  • El amor nos libera, pero el apego nos controla

El amor nos permite ser nosotros mismos y dejar que los demás sean, porque queremos ver a esa otro persona feliz y realizada. El amor requiere seguridad y confianza, pues esto permitirá que cada una de las personas de en la relación puedan alcanzar su máximo potencial.

Si tenemos afecto por un objeto, sabremos reconocer las ventajas de poseerlo, el bienestar que nos genera, pero igual sabremos reconocer cuando es tiempo de dejarlo ir sin miedo y sin pesar, agradeciendo cada minuto que nos dio de felicidad o los beneficios de los que gozamos mientras estuvo con nosotros y nos ayudará a valorar el resto de las cosas en general.

El apego no nos permite ser nosotros mismos, nos limita, nos detiene, nos obstaculiza. Somos lo que el otro quiere que seamos, nos adaptamos a sus necesidades, su forma de vida, sus reglas, ya que el apego necesita tener el control a través de la manipulación. El apego es acerca de instrucciones y reglas mientras que el amor es sobre confianza, inspiración y cuidado.

Y no solo sucede con las personas, podemos llegar a sentir apego por un objeto a tal grado que nos sentimos fuera de nosotros mismos si no lo tenemos. Pensemos, por ejemplo, en el móvil, un objeto que usamos a diario y que puede llegar incluso a controlar nuestras vidas; no dormimos si no lo tememos cerca, nuestro orden emocional se altera si se rompe o se descompone o si tenemos que dejar de mirarlo por un par de horas. El apego va más allá de nosotros y raya, a veces, en la exageración.

Se parecen mucho, pero no son lo mismo

Entonces, pueden parecerse mucho, pero la diferencia entre amor y apego es más clara de lo que a veces queremos ver, pero es muy simpe: un vínculo afectuoso basado en el amor y cariño es de respeto y superación personal; un vínculo basado en el apego, es un lastre que nos limita para liberar todo lo bueno que podemos ser.

Tú, ¿sientes amor o apego?

Te invito a descubrir lo 5 puntos clave para practicar el desapego.

Exceso de información, ¿cómo afecta tu orden mental y emocional?

27 agosto, 2020 / no comments

Debido a la situación en la que nos encontramos se ha vuelto muy necesario revisar y estar al tanto de las novedades sobre el coronavirus COVID-19 y los efectos que ha provocado en los últimos meses alrededor del mundo. Sin embargo, el exceso de información, el consumo de noticias, y sobre todo de noticias falsas, puede llegar a afectar notablemente nuestro orden emocional y mental.

Y es que, con la pandemia como foco principal de preocupación en todos los países, lo único que escuchamos en la radio, vemos en la televisión o compartimos en las redes sociales son noticias del virus y sus efectos; pero hay que estar muy alertas, ya que, en situaciones como ésta, tan normal es estar al tanto como que circulen noticias falsas.

Todo este exceso de información nos confunde, pues hay incluso publicaciones que promueven remedios para curar la enfermedad que no están avalados por ninguna entidad.

Con tal saturación de noticias es imposible darnos cuenta de lo que es cierto o no y de las verdaderas recomendaciones que debemos seguir o los cuidados que debemos tener.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, no solo nos enfrentamos a los problemas ocasionados por una enfermedad que se contagia rápidamente, sino que, además, estamos luchando con una “infodemia” ocasionada por los medios de comunicación y las redes sociales.

¿Cómo nos afecta el exceso de información?

En principio, si nos pasamos mucho tiempo viendo noticias o leyendo todo lo que nuestros conocidos comparten en redes sociales entramos en un estado de ansiedad y descontrol por no saber lo que verdaderamente está pasando, causando un evidente desorden emocional y mental.

No sabemos a quién o qué creer y eso es muy grave porque la desinformación puede ocasionar, además de desestabilidad y desorden emocional, problemas de salud físicos, como cuando decían por ahí que beber cloro curaba el virus.

En entrevista para el Huffinton Post, las psicólogas y profesoras Arantxa Duque Moreno y Paula Martínez López, de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), comentan que “la exposición continuada a noticias negativas supone un riesgo para la salud emocional”, ya que tienen un efecto inmediato y negativo que anula la capacidad de análisis y dificulta la interpretación y reflexión de lo leído o escuchado.

Esto quiere decir que, las noticias, en lugar de cumplir con su cometido de informar, nos perturban y limitan nuestra capacidad analítica.

Señales de desorden mental y emocional ocasionado por el exceso de información

  • Distracción y falta de atención, pues no podemos pensar en otra cosa que no sea el virus y sus riesgos.
  • Desestabilidad en la calidad del sueño.
  • Malestar y estrés al estar viendo constantemente noticias fatales sobre contagios y fallecimientos.
  • Sensación de temor. No sabemos cuándo nos va a afectar o nos vamos a contagiar nosotros o alguien cercano, provocando pensamientos negativos.
  • Este temor a ser contagiados, se convierte en un miedo a la muerte.
  • Somatización. Constantemente creemos que tenemos todos los síntomas que escuchamos o leemos en los medios.
  • Incertidumbre. No sabemos qué va a pasar mañana, si amaneceremos con una nueva noticia de confinamiento o qué país tiene ya una vacuna.
  • Preocupación generalizada, nos preocupa todo: nosotros, nuestros hijos, nuestra familia, nuestro trabajo…
  • Aislamiento, evitamos llevar a cabo nuestras actividades diarias (ajustadas obviamente a la nueva normalidad) y preferimos no hacer nada.

Todos estos efectos pueden ser todavía peores en aquellas personas que padecen trastornos de ansiedad, de obsesión compulsiva, hipocondría o algún trastorno mental, imposibilitándolos todavía más para llevar una vida normal.

¿Cómo afectan las noticias falsas?

Ante esta situación es importante que aprendamos a distinguir la verdad de la mentira para evitar caer en la desinformación de los síntomas, de las medidas de prevención y propagar el pánico.

El problema con creer o ser parte del exceso de información y las noticias falsas sobre cualquier tema es que evitamos que la información real y oficial se comunique de manera correcta, creando confusión y muchas veces cayendo en errores graves, por ejemplo, malinterpretando síntomas, buscando remedios que no funcionan y difundiendo maneras de prevención que lo único que hacen es elevar el nivel de pánico y el riesgo de contraer la enfermedad.

La OMS ha puesto a disposición de los usuarios una larga lista de fake news sobre el Coronavirus y la respuesta oficial para acabar con los rumores, pues asegura que las noticias falsas pueden llegar a ser más nocivas que el mismo virus.

De igual modo, la Asociación Americana para el Avance la Ciencia, a través de su revista Science, afirma que las noticias falsas se propagan más rápido que la verdad.

¿Cómo evitar el desorden mental y emocional provocado por el exceso de información y las noticias falsas?

  • Limita el tiempo que estás expuesto a las noticias. Mantente informad@, pero solo lo necesario. Mira las actualizaciones solo por la mañana o echa un vistazo a las tendencias una vez al día, pero no lo hagas todo el tiempo, probablemente solo se repitan los datos que la ya viste anteriormente.
  • Coloca alertas para recibir solo las actualizaciones en tu móvil, de este modo no estarás expuesto tanto tiempo, pero si surge algo importante, estarás al tanto.
  • Evita las conversaciones en exceso sobre el virus y lo que tú y cada uno de tus colegas vio en la televisión o las redes sociales. Cada quien tiene su propia versión y la cambiará de acuerdo a lo que entiende.
  • No te creas todo lo que te dicen, ves, lees o escuchas. Ahora más que nunca, básate en tu propio criterio y sentido común y si tienes dudas, investiga.
  • Busca y guíate solo por las fuentes oficiales, como organizaciones registradas o plataformas informativas reconocidas. Los estudios de organizaciones o instituciones públicas o privadas suelen contar con cifras y datos duros reales basados en investigaciones, así como las Universidades de renombre internacional, quienes realizan sus propias pruebas y encuestas.
  • Si lees los periódicos, en formato impreso o digital, asegúrate de buscar la noticia en distintos sitios o periódicos, ya que, aunque estos diarios suelen tener la información de primera mano, algunos podrían no investigar y únicamente copiar y pegar lo que se publicó en otro lado.
  • Si alguna noticia te suena extraña, averigua más acerca de ella y evita compartirla o comentarla antes de saber si proviene de una fuente confiable.

Estar informados en estos momentos es clave, pero no debemos exagerar. Cuando nuestra salud está en juego es mejor ser parte de la solución y no del problema.

Recuerda que la sobresaturación informativa también se contagia y en estos momentos es más útil mantenernos serenos y tranquilos para poder tomar mejores decisiones.

Caos emocional: qué es y cómo salir de él

13 agosto, 2020 / no comments

¿Te ha pasado que te sientes nervios@, angustiad@, eufóric@, tal vez hasta demasiado feliz y de pronto muy triste y no sabes por qué o qué es lo que está provocando esta avalancha de emociones?

No, no te imagines cosas raras o te cuentes historias, no eres bipolar ni de broma. El caos emocional es tan común en todos los seres humanos, que hemos llegado a normalizarlo, así como a ridiculizarlo.

Mira ahora, por ejemplo, con todo esto del confinamiento salieron a la luz un montón de emociones que quizá no sabíamos que podíamos sentir.

Es normal que al estar encerrados en casa la ansiedad empiece a aumentar, igual que el estrés; a veces no sentíamos bien porque estábamos seguros y porque todos nos decían que debíamos aprovechar para pasar más tiempo con la familia y que todo era muy hermoso, pero en el fondo lo que sentíamos era incertidumbre, angustia y miedo. Todo al mismo tiempo.

Bueno, pues hay veces que no siempre podemos lidiar con todas estas emociones juntas y es normal, nos pasa a todos, como cuando estamos pasando un mal momento y de pronto nos cae otro balde de agua fría y entramos en una racha de malos sucesos que nos hacen perder la cabeza. ¿Cómo gestionamos todo eso?

¿Cómo distinguir el caos emocional?

El caos emocional suele estar relacionado a los sentimientos negativos, porque, generalmente, son a los que prestamos más atención, pero la realidad es que el caos emocional es una acumulación de emociones de cualquier tipo, tanto positivas como negativas, las cuales son tantas y tan fuertes que no podemos entender.

Es así que, al no poder entenderlas, perdemos el control y perdemos la capacidad de comprender lo que nos ocurre y de gestionar correctamente nuestros sentimientos.

David Solá en su libro “Del caos emocional a la paz interna” explica, que, cuando no podemos gestionar de manera correcta lo que sentimos, entramos en un caos emocional.

“El cerebro racional y el emocional entran en contradicción; entonces perdemos el control y experimentamos diferentes tipos de comportamientos, reacciones y sufrimientos. Generalmente la confusión y el desorden rigen este tipo de situaciones…”

Debido a esta pérdida de control nos es difícil tomar decisiones, concentrarnos; nos sentimos inseguros y más vulnerables. Al verse alterado nuestro orden emocional, las emociones empiezan a salirse de proporción y a reflejarse de distintas maneras en nuestra vida.

¿Cómo se refleja el caos emocional en nuestra vida?

  • El desorden. Al no poder controlar nuestro estado emocional interno, empezamos a reflejarlo de manera externa o a descuidar el exterior. Recuerda, como es adentro es afuera.
  • Confusión e incertidumbre. Al no saber qué no está pasando, no podemos controlarlo y mucho menos ponerle un remedio. Esto solo aumenta la ansiedad.
  • Ira o depresión. Cuando estamos fuera de control o nos enojamos o nos entristecemos, llevamos las cosas al extremo y es normal que tratemos de sacar toda esta frustración de alguna manera, solo que, simplemente, no sabemos cómo hacerlo. Si tendemos al enfado es probable que nos volvamos más irritables, en cambio, si tendemos a la tristeza, puede transformarse en depresión.
  • Miedo. Al no saber qué nos pasa ni cómo resolverlo, el miedo se adueña de nuestra forma de vida; pueden llegar las fobias, los trastornos e incluso enfermedades.
  • Falta de sueño o cansancio. Estar en esta avalancha de emociones es agotador. La mente y el cuerpo lo resienten, por lo que, tarde o temprano, los síntomas pueden empezar a hacerse evidentes y afectar nuestra salud física.

Liberándonos de la avalancha

Cuando nuestro cerebro y nuestras emociones no se ponen de acuerdo, lo más importante es trabajar en reconocer, identificar y comprender nuestras propias emociones, para que entonces podamos gestionarlas y no entren en caos.

  • Observa, siente… toma consciencia. Date tiempo de entender que te está pasando. No lo hagas cuando estás en pleno descontrol. Ubica pequeñas pausas en las que te sientas en calma y siente… ¿qué te está pasando? No busques explicación, simplemente date cuenta de la realidad que estás viviendo y cómo te hace sentir.
  • Identifica. Cuanto más sepamos de cada emoción será mejor para controlarla. Analiza que tipo de emociones son: frustración, vergüenza, enfado, celos, culpa, etc. Asimismo, trata de identificar qué hecho tiene lugar cuando las emociones saltan, qué las provoca. Evita juzgar, este es un momento para reconocer y entender.
  • Acepta. A nadie le gusta sentirse vulnerable, pero admitir que nos sentimos mal y que no podemos con tantas cosas es natural y de seres humanos. El caos emocional puede llevarnos al bloqueo o negación y hacernos pensar que no tenemos nada, que solo es una racha y ya se pasará. La verdad, es que, si te sientes mal, no puedes manejarl@ tú sol@, está bien aceptarlo para empezar a sanar.
  • Ordena tu mundo exterior. Empezar por poner orden a nuestro alrededor es una excelente manera de ayudar a contrarrestar el caos emocional. Al liberar y ordenar nuestros espacios movemos energía negativa, nos deshacemos de cosas que no nos gustan y creamos espacios armoniosos que nos liberan de la ansiedad y el estrés, y damos pie al cambio.
  • Ejercicio y buena alimentación. El corazón y la mente no pueden mantenerse estables si la casa donde viven: nuestro cuerpo, no está sano. Realizar actividades físicas y al aire libre liberar hormonas y neurotransmisores que regulan nuestro estado de ánimo. Lo mismo sucede con una dieta equilibrada. Llevar a cabo uno de nuestros pasatiempos favoritos también favorece al bienestar.
  • Busca ayuda. Hablar, sentirnos escuchados y apoyados, saber que no somos los únicos con esa sensación de angustia e incertidumbre, siempre es de gran ayuda.  Si no te has decidido a pedir ayuda a un especialista, habla con alguien de confianza, externa tus sentimientos.

Sea que sea la ayuda que elijas, si no te sientes bien y sientes que no puedes hacerlo tú solo, no lo dudes, ¡pide ayuda!

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¿Qué es y cómo sanar un trauma?

26 junio, 2020 / no comments

Cuando hablamos o escuchamos hablar de qué es y cómo sanar un trauma, solemos asociar la palabra trauma con sucesos impactantes, como desastres naturales, guerras o accidentes, sin embargo, un trauma puede tener distintos orígenes, tanto externos como emocionales o físicos. 

Como su propio significado lo indica, un trauma es una herida generalmente duradera que va asociada a sentimientos y pensamientos negativos, y es difícil superarlo porque, al no tener una referencia del suceso que lo provocó y al cogernos por sorpresa, no tenemos los medios para enfrentarlo o está fuera de nuestras manos controlarlo.

¿Qué puede ocasionar un trauma? 

Es verdad que sucesos tan impactantes como un terremoto, un accidente automovilístico o un huracán pueden ser los causantes de un trauma, pero también está el fallecimiento de algún ser querido, un abuso mental o físico y en general cualquier experiencia ajena a nosotros que no podemos controlar. 

No es una regla que un trauma tenga que presentarse durante la niñez, ya que un suceso trágico puede presentarse en cualquier momento, y también puede presentarse el caso de que no nos demos cuenta de que esa tragedia nos ha afectado tanto hasta que empezamos a desarrollar comportamientos fuera de lo común.

Y esa es la importancia de sufrir un trauma, que sin importar en el momento en que se presente, puede derivar en trastornos mentales, emocionales o físicos crónicos con los que podemos cargar durante mucho tiempo, afectando considerablemente nuestra calidad de vida.

¿Cómo afecta un trauma a nuestro orden interior y exterior?

cómo sanar un trauma - ilustrativa blog - orden studio

El trauma es como vivir cargando una bolsa llena de piedras sobre la espalda: nos cansa, nos agota, nos roba energía, nos provoca preocupaciones y otros efectos secundarios, por eso es muy importante saber cómo sanar un trauma.

Los especialistas afirman que vivir con trauma puede provocar ansiedad, estrés, depresión e incluso el abuso de sustancias nocivas para el cuerpo, y en aspectos más relacionados con el orden, en este ámbito podría llevarnos, por ejemplo, a la acumulación.

Pensemos en alguien que ha sufrido carencias económicas y emocionales en la infancia, es muy probable que al crecer desarrolle una necesidad por conservar todo lo que llegue a sus manos para satisfacer esa necesidad de ausencia, reemplazando la escasez con objetos, todo esto asociado al miedo de no tener o quedarse sin nada. 

¿De qué otra forma puede manifestarse un trauma?

Lo que el trauma marca o significa puede ser distinto para cada persona y solo lo puede valorar uno consigo mismo. Es por esto que las manifestaciones varían de una persona a otra, pues también intervienen sus vivencias y su nivel de consciencia, es decir, que tan consciente se es, del trauma que  se ha vivido.

Algunas de las señales más comunes son:

  • Ansiedad, preocupación y nerviosísimo
  • Obsesiones compulsivas
  • Depresión
  • Irritabilidad
  • Miedo incontrolable 
  • Pesadillas

Las personas que viven un trauma también pueden llegar a desarrollar creencias falsas y destructivas hacia sí mismas y hacia otras personas. Desde pensar que no son capaces de hacer las cosas, que no valen para nada, que no pueden hacer una vida normal, hasta agredirse físicamente de manera violenta o a los demás.

¿Por qué es importante sanar un trauma?

Y es aquí donde se vuelve, una vez más, inminente descubrir si existe algún trauma en nosotros o en otra persona, pues un trauma no se supera de forma definitiva, sólo podemos aprender a sanar el dolor y encaminarlo hacia otra dirección.

Vivir con un trauma latente nos limita, nos imposibilita para llevar a cabo de manera ordenada nuestra vida; nos convierte en personas vulnerables, apegadas y que viven de algún modo en el pasado, y no nos permite estar en calma, enfocados en cosas que trabajen para nuestro bienestar.

Las experiencias dolorosas se quedan en nuestro sistema y actúan cómo un filtro que va a decodificar lo que pasa fuera en nuestra vida presente.

¿Cómo sanar un trauma?

  1. Viendo el trauma desde mi propio ser. El trauma es exclusivo de cada persona, no podemos ver nuestro trauma en alguien más y cómo lo ha superado esa otra persona para tomarlo como referencia de nuestra propia sanación. Cada quien debe analizarlo desde su propio ser y desde su propia perspectiva, tomando en cuenta los hechos individuales que lo provocaron.
  2. Tomar consciencia de mis momentos traumáticos. Reconocer el trauma y lo que lo provoca, nos ayuda a reconocer también los momentos de inestabilidad que se presentan. Tenemos que buscar el porqué de ese trauma, aceptarlo y aceptar el dolor en lugar de taparlo o desviar la atención hacia otras cosas.
  3. Validarlo, reconocerlo y comprenderlo. Al encontrar el origen, podemos entonces aceptarlo. Al aceptar el daño que nos hace, el dolor que nos provoca y abrazarlo, podremos identificar las consecuencias y buscar las herramientas que nos ayudarán a sanarlo.
  4. Comprometerte a que vas a hacer lo posible para sanarlo. Si ya somos conscientes de que tenemos un trauma y el qué lo originó, no queda más que dedicarnos a sanarlo con compromiso, paciencia y convicción. El trauma es nuestro, no importa si hay un responsable de haberlo originado, no podemos pasarnos la vida culpando a los demás, solo nosotros podemos hacernos responsables de nuestra propia salud y podremos encontrar la manera de hacerle frente. Será un camino duro, pero si no lo hacemos nosotros, nadie más va a poder ayudarnos.

Recuerda que las experiencias negativas no tienen por qué definir tu vida y tampoco tienen que caminarse en solitario. Pedir ayuda de profesionales siempre te ayudará a encontrar respuestas adecuadas.

Fuente: Instituto Internal Family System (IFS) 

6 recomendaciones para mantenerte firme ante tu decisión de cambio

28 mayo, 2020 / no comments

Tal vez eres una de esas personas que, tras los hechos recientes, decidió hacer uno o varios cambios en su vida: pequeños, grandes, intangibles… Puede ser que solo hayas cambiado un sofá de lugar, pero eso te impulsó a empezar con más cambios, sin embargo, temes que ahora que todo empiece a volver a la normalidad, esa decisión de cambio se apague y te deje con todos tus planes a medias. 

Cualquier decisión de cambio en alguna parte de nuestras vidas viene por lo general por una toma de consciencia de que algo de lo que está pasando no es del todo satisfactorio o no nos estamos sintiendo del todo a gusto con algo. El reto, por supuesto, es ir del propósito de hacer el cambio a finalmente que el cambio se produzca.  

Cuántas veces nos decimos, “¡Ya está bien! ¡Ya he tenido suficiente!”, hacemos unos cuantos cambios y, sin embargo, en un corto periodo de tiempo ya estamos de nuevo en nuestros antiguos hábitos. 

De manera que, ¿cómo mantienes la decisión del cambio y su inercia una vez que el entusiasmo inicial y la energía del comienzo desaparecen?  

Del dicho al hecho 

Aquí tienes cinco consejos para ayudarte a seguir hacia delante con tus objetivos de organización ahora que retomarás poco a poco la rutina o para cuando la motivación se vea disminuida. 

  1. Divide el proyecto en tareas pequeñas. Si te sientes realmente sobrepasad@ por el proyecto que te has propuesto de deshacerte del caos, significa que el reto es más grande de lo que te imaginabas. De manera que tienes que dividir el proyecto en tareas más pequeñas. Por ejemplo, si tu proyecto inicial se trataba de eliminar el desorden de tu dormitorio, entonces necesitas dividirlo en tareas más pequeñas y fáciles de digerir. Tus objetivos se convierten ahora en ordenar tus cajones, el armario, las mesitas de noche, el espacio bajo la cama. Así, tu objetivo inicial está ahora dividido en cuatro tareas más pequeñas y tu objetivo es ordenar tus espacios de almacenamiento en tu habitación. ¡Eso ya parece mucho más manejable y realizable! 
  1. Integra el proyecto a tu rutina. Ahora que volverás poco a poco a tu vida normal y estarás menos tiempo en casa podrías asignar unas horas al día o a la semana, lo que mejor te parezca, para continuar con tu proyecto de organización. Haz que se convierta en un hábito regular en tu vida. 
  1. Contrata un Organizador Profesional. No sólo el trabajo se realizará seguro, sino que descubrirás nuevas maneras de organizar las cosas y optimizar tus espacios. Y como valor añadido, vendiendo las cosas que ya no necesitas puedes dedicar ese dinero a sufragar tu inversión en tu Organizador Profesional. 
  1. Pregúntate qué deseas obtener con la eliminación del desorden. Haz el estado final tan potente y real en tu mente, que sea imposible ni siquiera plantear quedarse por el camino. 
  1. Mira tu entorno y fíjate dónde eres organizado. ¿Qué tipo de cosas haces para mantenerte en orden? ¿Puedes usar alguna de ellas para continuar con la eliminación del desorden? 
  1. ¡Inspírate! Mira algún programa de organización en TV o YouTube e inspírate en lo que ellos hacen. Consulta en alguna revista algún artículo sobre la eliminación del desorden y encuentra al menos una cosa que puedas hacer. Busca en internet ideas y vídeos (date 30 minutos de límite, de manera que no pospongas cosas por dedicarle todo el día a esto) y utiliza esa idea de inmediato. 

Permanecer motivad@ puede ser un reto cuando estás eliminando el desorden o poniendo cosas al día. Para mantenerte con la visión hacia delante y evitar el sentirte sobrepasad@ e incluso abandonar, intenta algunos de estos trucos que te comento. 

¡¡¡Buena suerte en tus proyectos!!! 

¿Qué tipo de personalidad desordenada posees?

18 febrero, 2020 / one comment

En este mundo existen diferentes tipos de personas desordenadas y cada una cuenta con diferentes características, así como con motivos distintos para justificar o postergar su desorden.

Muchas veces es difícil darnos cuenta de los motivos por los que el desorden se apodera de nuestras vidas, y muchos de estos desórdenes en realidad tiene un trasfondo o una causa más allá de sólo dejar las cosas fuera de su sitio. Para poder erradicar el desorden de una vez por todas es importante darnos cuenta de que tenemos un problema; al tomar conciencia del problema podemos encontrar las causas que lo generan y poner una solución.

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“Mindfuliza” tu casa para vivir en paz y con orden

18 diciembre, 2019 / no comments

Anteriormente hemos hablado de la popularidad y la importancia que ha cobrado el Mindfulness, una filosofía de vida y sistema de meditación consciente en la que aprendemos a disfrutar y vivir el momento presente con un propósito, permitiéndonos experimentar cada detalle sin prisas, sin juicios y eliminando distracciones externas.

Bueno, pues esto también se puede aplicar a tu casa…

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Aprende a distinguir entre ordenar por bienestar y ordenar por obsesión

20 octubre, 2019 / no comments

Es muy cierto que ser ordenado parte de un hábito, una acción aprendida que realizamos por costumbre, y que, si nos genera bienestar seguiremos repitiendo.

En Orden Studio reforzamos continuamente la importancia de adquirir este hábito e implementarlo en nuestro día a día, física y mentalmente, como una puerta a muchos beneficios que permean en todos los aspectos de nuestra vida.

Sin embargo, como otros aspectos, usos y costumbres, nada en exceso es bueno y muchas veces nuestros hábitos pueden ser los corresponsales de una manía, la cual puede llegar a convertirse en obsesión, una idea fija que nos provoca malestar, pues está totalmente peleada con nuestra consciencia.

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Conoce las etapas emocionales del divorcio

10 octubre, 2019 / no comments

Nadie se casa pensando en divorciarse. Cuando nos casamos prometemos que será en las buenas y en las malas y para siempre.

Sin embargo, las cosas no siempre salen como lo habíamos previsto y como sucede con muchas otras cosas, tenemos que pasar por un  proceso.

El del divorcio es quizá uno de los más largos, ya que no empieza en el momento en el que decimos “quiero el divorcio”, sino mucho antes con las diferencias, las discusiones, los conflictos y las peleas hasta que llega el doloroso momento de tomar la decisión.

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