Cambio de armario: Cómo saber si debes deshacerte de una prenda o no

14 octubre, 2020 / no comments

Ahora que estamos en el momento justo de realizar nuestro cambio de armario, nos enfrentamos a un serio análisis sobre las prendas y accesorios que deben quedarse o irse para siempre.

Ya tuviste toda una temporada para darte cuenta de aquellas cosas que más usas; si bien es muy distinto lo que usamos en el verano que lo que nos ponemos en el otoño, con el paso del tiempo es más sencillo darnos cuenta de todas esas prendas que tenemos guardadas y que no nos hemos puesto recientemente. ¿Será el momento entonces de decirles adiós?

Tomando consciencia de tu cambio de armario

Antes que nada, debemos recordar que la ropa es ropa y aunque le tengamos un aprecio especial a ciertas prendas, todas, absolutamente todas, son reemplazables, lo que no lo es, es tu bienestar, tu salud mental y tu salud económica.

Acumular ropa no solo genera gastos en tu bolsillo, también repercute en tu tiempo y en tu orden emocional. Tener demasiada ropa acumulada quita espacio en tu armario y en tu día, pues al tener tantas cosas es difícil encontrarlas, elegirlas y usarlas. Lo que genera una sensación de estrés en varios momentos del día.

Pierdes tiempo al decidir qué ponerte, pues al tener todo acumulado pierdes visión de toda la ropa que tienes y cómo puedes combinarla. Además, la ropa acumulada genera bacterias y malos olores. Asimismo, gastas dinero, pues crees que no tienes ropa y entonces vas y compras más, esto se convierte en un círculo vicioso interminable, tan solo por el hecho de negarte a decidir y soltar.

¿Qué preguntas debo hacerme al hacer mi cambio de armario?

Por su puesto que la pregunta de “¿Esto me hace sentir feliz?” es una de las más importantes para decidir si eliges quedarte con una prenda o no, pero también es muy subjetiva, porque tendemos a recurrir a la nostalgia. Puede que en este momento no seas tan feliz con ella, pero recuerdas los momentos en los que sí lo fuiste y entonces vuelves a ser feliz y a quedártela.

Por eso, existen otras preguntas que debes hacerte al elegir qué prendas conservar en tu armario:

  • ¿Me la he puesto en el último año?

Diría que podrían ser seis meses, pero existen lugares en donde los cambios de temporada son muy extremos, por lo que es muy probable que en los meses de calor no hayas usado abrigos, o que en los meses de frío no hayas usado vestidos, y no por eso deban irse. Pero un año es suficiente para darte cuenta de que has usado o no alguna prenda. Si pasaron 12 meses y no lo usaste. ¡Fuera!

  • ¿Aún me sirve o es de mi talla?

Puede ser que en los últimos meses hayas subido o bajado de peso y esa prenda que tanto de gusta ya no te valga. Por más que decidas cambiar tus hábitos alimenticios o hacer ejercicio, en los próximos meses tampoco te servirá, así que, por lo pronto esa prenda no las vas a usar, mejor dile adiós y usa la que sí te valga.

  • ¿Me gusta cómo me veo con esa prenda?

Ésta es quizá una de las preguntas más importantes. Cuando usas tu ropa debe gustarte tanto que quisieras usarla todos los días y esas prendas son las únicas que deben permaneces en tu armario. Puede ser que en el perchero se vea hermosa, o que cuando la vista en el aparador de la tienda te conquistó, pero la realidad es que si no te gusta cómo te ves con ella, nunca de los nunca la usarás.

  • ¿Por qué conservo esta prenda?

Hay algunas piezas sobre las que nos cuesta más trabajo decidir, generalmente son aquellas que alguien nos regaló, que tienen un valor sentimental o que te costaron mucho dinero. Las prendas que conserves en tu armario deben quedarse por las razones adecuadas: porque te gusta, porque se te ves bien con ella y porque te sientes feliz cuando te la pones. Si es porque es cara, porque te la regaló tu mejor amiga o porque te la trajeron de un viaje, entonces no te gusta y no te la vas a poner. Si es cara, véndela; si te la regaló una amiga, dásela a alguien de tu familia que si la aprecie; si te la trajeron de recuerdo, dónala.

  • ¿Va con mi estilo?

Las modas cambian y nosotros también, no importa si te gusta estar a la vanguardia o usar ropa vintage, lo importante es que las prendas que conserves reflejen tu estilo, pues de eso depende que te sientas bien cuando las usas. Es probable que cuando la compraste te parecía la blusa más chic del momento, pero ahora simplemente ya no va contigo, o que la compraras para ir a la oficina y ahora tienes otro empleo y ya no la necesitas.  Recuerda, es de sabios cambiar de opinión.

  • ¿Está estropeada y voy a arreglarla?

Hay ropa que nos encanta, pero la hemos usado tanto que ya está deteriorada: le falta un botón, se le hizo un agujerito, tiene manchas… y la conservas porque dices que algún día vas a arreglarla. Ponte en un plazo para hacer ese arreglo y si no lo cumples, deshazte de ella porque es muy probable que nunca la repares.

  • ¿En qué ocasiones la uso y con qué lo combino?

Al hacer tu selección puede ayudarte darle un objetivo a cada prenda, por ejemplo, el vestido para salir de noche, las blusas para el trabajo, los vaqueros para salir con las amigas, etc. Cada prenda debe tener un motivo o una ocasión, si no lo tiene es que la compraste porque sí y por lo tanto será difícil combinarla con algo o darle un uso. Seguirá siendo la prenda que compraste porque estaba de rebajas, porque era barata, porque te gustó el color, pero sin ningún motivo aparente.

Como ves hay muchas preguntas que pueden ayudarte a hacer tu cambio de armario, pero más importante que las preguntas son las respuestas, debes ser honest@. Si crees que a nadie le hace daño si te quedas o no con una blusas o pantalón de más, te equivocas, te estás engañando y haciendo daño a ti mism@ al apegarte a algo que no tiene ningún valor significativo para ti y que no te permite avanzar.

Liberar tu armario te hará sentir cómod@, libre de ansiedad, ganarás tiempo, espacio y te sentirás en armonía contigo mism@ y con todo lo que te rodea.

Taller «Cambio de armario»

cambio de armario Cambio de armario: Cómo saber si debes deshacerte de una prenda o no 1

Si sientes que necesitas ayuda con tu cambio de armario, te invitamos a sumarte a nuestro taller online, el cual se imparte desde La Escuela del Orden este 15 de octubre a las 18:00 horas de España.

En él te daré las claves para poner orden en tu armario y mantenerlo, de manera sencilla y tomando consciencia de lo que tienes y de lo que no te hace falta.

Reserva tu plaza en este enlace. https://www.laescueladelorden.com/talleres/

Aprendiendo la diferencia entre amor y apego

23 septiembre, 2020 / no comments

Para entender la diferencia entre amor y apego, debemos ir al inicio del todo. El apego es algo que experimentamos desde que nacemos; nacemos apegados a nuestra madre e inconscientemente nos aferramos a ella por un temor a lo desconocido. Sin embargo, cuando somos pequeños, sentir apego es algo completamente normal e incluso tiene diversas funciones.

Por un lado, nos ayuda a generar un estado de seguridad que nos permite explorar, conocer el mundo y relacionarnos con él, y por otro, es fundamental para el desarrollo psicológico y la formación de la personalidad en el futuro de cada persona.

Es conforme vamos creciendo que, en la teoría, aprendemos a desapegarnos y a establecer un vínculo normal y sano con nuestra madre.

Sin embargo, ese apego no solo existe entre la madre y el recién nacido, sino que a medida que vamos creciendo, formamos nuevos apegos, consolidamos muchos otros y los perdemos también, pues el apego es la manera que tenemos los seres humanos de vincularnos con otras personas y, en general, con todo lo que nos rodea.

¿Cómo se relaciona el apego con nuestro orden emocional?

Aquí es donde empieza la dificultad para notar la diferencia entre amor y apego. Esa misma seguridad y tranquilidad que sentimos al estar apegados a nuestra madre, podemos llegar a sentirla por alguien o por algo más, pues es al estar apegados a estas personas o cosas que generamos un estado de bienestar.

Pero hay que estar muy alertas, pues este estado de bienestar puede ser ilusorio, es decir que el apego puede no ser positivo en todos los sentidos, ya que, aunque creemos sentirnos bien, en realidad estamos atribuyendo nuestra tranquilidad y calma a una entidad externa, por lo que cuando esa entidad externa desaparece, el vínculo se rompe y esto puede llevarnos a un estado emocional inestable.

Al mismo tiempo, mientras mostramos apego por estas personas o cosas, empezamos a generar desórdenes emocionales como falta de autoestima, inseguridad, desconfianza… sentimos que, al estar lejos de estas personas o cosas o no tenerlas, la vida no va bien y no tenemos control de nada, por lo que nos aferramos aún más.

El apego se ha convertido en un vínculo negativo que fácilmente confundimos con afecto o amor: “Te amo tanto que no puedo dejarte ir, porque si te vas me deprimo”. La realidad es que no amamos tanto a esa persona u objeto, apreciamos la supuesta calma que nos hace sentir, porque de no estar tendríamos que enfrentarnos a todos nuestros miedos.

El apego se convierte en una necesidad emocional, más que en un afecto sincero.

¿Cómo podemos establecer la diferencia entre amor y apego?

Pareciera que hay una delgada línea que divide estos dos sentimientos, pues ambos están destinados a generar vínculos, sin embargo, la diferencia entre amor y apego es más sencilla de ver de lo que pensamos.

Es verdad que el amor también puede tener sus altibajos, y no siempre todo es color de rosa, pero, si se trata de afecto o amor verdadero, difícilmente llegará a generar un desorden emocional.

Apego es el nombre de esa relación que se sostiene solo por miedo, inseguridad y costumbre.

¿Cómo podemos distinguir la diferencia entre amor y apego?

  • El amor/afecto fomenta el crecimiento, el apego lo obstaculiza

Si hablamos de relaciones humanas, el afecto sincero entre dos o más personas hará que crezcan y cumplan sus objetivos de manera individual, pero en conjunto, fomentando la libertad de expresión, la superación y celebrando cada logro. El amor nos hace sacar lo mejor de nosotros mismos, y la hacerlo, estamos también impulsando al otro a ser una mejor persona.

El apego, por el contrario, genera dependencia innecesaria. Uno no hará lo que el otro no quiera, diga o en lo que no esté de acuerdo. La persona dependiente poco a poco va demandando más y más tiempo, tu atención, afecto… sin importar las propias necesidades del otro.

Si hablamos de cosas, funciona exactamente de la misma manera, por ejemplo, generamos un apego a cosas, que de no tenerlas no podemos avanzar. Por ejemplo, tenemos la oportunidad de conseguir un mejor empleo, pero eso implica cambiar de casa; estamos tan apegados a nuestra casa porque allí crecimos y es donde están todos nuestros recuerdos, que decidimos rechazar el empleo y preferimos quedarnos en uno que quizá no nos gusta y con peor pagado, pero con la casa, ¡cómo si no hubiera más casas en las que pudiéramos generar nuevos momentos!

  • El amor es desinteresado, el apego es egoísta y ególatra

Cuando el afecto es sincero, no nos interesa sacar provecho de nada. Nos sentimos felices tan solo de poder dar afecto y cariño a alguien o algo más. Damos sin esperar nada a cambio, tampoco esperamos que la otra persona haga más por nosotros, pues nos sentimos agradecidos de contar con su presencia. Y lo mismo con las cosas, nos sentimos satisfechos con lo que tenemos porque lo valoramos y sabemos que no necesitamos nada más para estar bien.

El apego, sin embargo, nos exigirá más de lo que podemos dar. Exigirá más tiempo, más cariño, más atención, más de todo sin tener en cuenta nuestras necesidades y capacidades emocionales.

  • El amor nos libera, pero el apego nos controla

El amor nos permite ser nosotros mismos y dejar que los demás sean, porque queremos ver a esa otro persona feliz y realizada. El amor requiere seguridad y confianza, pues esto permitirá que cada una de las personas de en la relación puedan alcanzar su máximo potencial.

Si tenemos afecto por un objeto, sabremos reconocer las ventajas de poseerlo, el bienestar que nos genera, pero igual sabremos reconocer cuando es tiempo de dejarlo ir sin miedo y sin pesar, agradeciendo cada minuto que nos dio de felicidad o los beneficios de los que gozamos mientras estuvo con nosotros y nos ayudará a valorar el resto de las cosas en general.

El apego no nos permite ser nosotros mismos, nos limita, nos detiene, nos obstaculiza. Somos lo que el otro quiere que seamos, nos adaptamos a sus necesidades, su forma de vida, sus reglas, ya que el apego necesita tener el control a través de la manipulación. El apego es acerca de instrucciones y reglas mientras que el amor es sobre confianza, inspiración y cuidado.

Y no solo sucede con las personas, podemos llegar a sentir apego por un objeto a tal grado que nos sentimos fuera de nosotros mismos si no lo tenemos. Pensemos, por ejemplo, en el móvil, un objeto que usamos a diario y que puede llegar incluso a controlar nuestras vidas; no dormimos si no lo tememos cerca, nuestro orden emocional se altera si se rompe o se descompone o si tenemos que dejar de mirarlo por un par de horas. El apego va más allá de nosotros y raya, a veces, en la exageración.

Se parecen mucho, pero no son lo mismo

Entonces, pueden parecerse mucho, pero la diferencia entre amor y apego es más clara de lo que a veces queremos ver, pero es muy simpe: un vínculo afectuoso basado en el amor y cariño es de respeto y superación personal; un vínculo basado en el apego, es un lastre que nos limita para liberar todo lo bueno que podemos ser.

Tú, ¿sientes amor o apego?

Te invito a descubrir lo 5 puntos clave para practicar el desapego.

Una vuelta al cole ordenada y segura

14 septiembre, 2020 / no comments

La vuelta al cole es una realidad. Hasta hace poco todo era algo incierto – qué no lo es en estos días -, pero es oficial que los niños vuelvan a clases, en algunos lugares ya lo han hecho, y con ello volvemos un poco a la rutina y la preocupación. 

Eso sí, no es una vuelta al cole normal, pues ahora además de adaptarnos de nuevo a las actividades regulares, quitarnos el chip de las vacaciones, sumar el estrés del material escolar, los uniformes y tal, hay que preocuparnos por cuidar la salud para evitar contagios y tomar medidas de prevención a las que antes no estábamos acostumbrados. 

Sin embargo, no por ello vamos a perder la razón; tenemos que seguir con nuestra vida y nuestros peques también. En nosotros está que aprendan a tomarlo con calma y responsabilidad. Y es que, aunque pensemos “qué más da que mi hijo pierda un año” o “este año mejor que estudie en casa”, la realidad es que el que lo chicos acudan a la escuela es mucho más importante de lo que a veces podamos pensar o creer.

¿Por qué es importante la vuelta al cole?

Con esto del confinamiento, los adultos, no somos los únicos que lo hemos pasado mal. Nuestros hijos han tenido que hacer cambios incluso sin tener idea del porqué ni entenderlo del todo.

Además de su hogar, la escuela influye en la salud y el bienestar de nuestros niños de manera importante. Asistir al colegio no sólo tiene el objeto de brindar conocimientos, sino que también les da seguridad e independencia, fomenta el desarrollo de las habilidades sociales y emocionales y les brinda herramientas importantes para su desenvolvimiento en el futuro.

Así que no es que se trate de una necedad, se trata de un derecho de los niños y una obligación de los padres, pero con todo esto también es normal que existan padres que se estén pensando seriamente si sus hijos deberían ir a clases con una pandemia de por medio.

Entonces, ¿cómo prepararnos para esta “nueva” vuelta al cole?

Tal y como hace poco hablábamos de evitar los pensamientos negativos y concentrarnos más en lo que sí está en nuestro control, en este caso, es todavía más importante mantener la serenidad y la cordura y evitar dramatizar la situación. 

Nuestros peques necesitan sentirse seguros y con la confianza de que todo va a estar bien, y somos nosotros quienes tenemos que comenzar a transmitir esa confianza. ¿Cómo?

Informarse es la clave

Si te sientes inquiet@ o insegur@, acércate a la escuela de tus hijos, pregunta por sus planes de reapertura y cómo piensan controlar los riesgos.

Conoce todas las medidas de seguridad que están tomando y asegúrate de preguntar si la escuela cuenta con los recursos necesarios para garantizar la salud y bienestar de los niños, verifica esto con el ayuntamiento o las autoridades de tu localidad.

Asimismo, comenta con la escuela cómo será la comunicación con la familia respecto a este tema, es decir, cómo recibiréis la información, por qué medios y qué medidas, como padres de familia, debéis involucraros para colaborar y que el regreso a clases sea seguro.

Conoce los riesgos para anticipar soluciones 

Sabemos que los niños andan de arriba abajo, que se tocan la cara, recogen las cosas del suelo, no les preocupa la distancia de seguridad y hasta comparten los alimentos, peor aún, no estarás allí para decirle que no lo haga. Entonces, si ya sabemos que pasará, es mejor prevenir.

Cosas como facilitar que lleve la mascarilla puesta y que tenga un lugar donde guardarla para que no se pierda, colocar un gel hidroalcohólico en su mochila al que tenga fácil acceso y no se derrame entre sus libros, son algunas de las medidas de seguridad que puedes tomar. 

Las notitas dentro de sus pertenencias como “no olvides lavarte las manos cada vez que puedas”, “no cojas la comida con las manos sucias”, un curioso “úsame” en las botellas de desinfectante y detalles similares pueden facilitar que tus hijos sigan las recomendaciones en la medida de lo posible.

Colabora con la escuela y su personal

No se lo dejes todo a los maestros, para ellos debe ser igual de preocupante tener que estar pendientes de todos los cuidados que deben tener los peques, además de preocuparse por ellos mismos. Sigue las directrices de la escuela, haz caso a sus indicaciones e invita a tus hijos a seguirlas también. 

Ayúdales entender que esta es una labor conjunta y que todos, tanto tú como padre/madre, como los profesores, tienen como prioridad cuidar de su salud. De ser posible, y si la escuela lo tiene, leed y revisar juntos las normas a seguir para que pueda entenderlas y resolver sus dudas. 

Pídele que se acerque a sus profesores si necesita ayuda o si alguno de sus compañeros está pasando por alto alguna regla. Y algo muy importante, recuerda informar si tu hijo está enfermo o si requiere de algún tipo de cuidado especial.

Cuidados en casa

Establece un área a la entrada en donde pueda colocar todas sus pertenencias una vez que vuelva de la escuela. Las autoridades recomiendan contar con un cubo/cesta para colocar el uniforme, las zapatillas y la mochila y otro en donde tenga un cambio de ropa limpio para entrar a casa.

El uniforme debe pasar por un área de desinfección o dejarlo aireando, lo mismo que sus pertenencias. Ya sea que decidas lavarlo o simplemente rociar con desinfectante, pero que no llegue a las habitaciones en casa.

Igualmente, se recomienda una ducha recién llegando para deshacerse de cualquier rastro del virus. Puede parecer exagerado, pero esto es de suma importancia si en tu casa hay familiares vulnerables al virus.

Otra recomendación es lavar con jabón o alcohol las gafas, el móvil (si es que lleva) y otros objetos como reloj, pendientes, etc. De igual modo lavar fiambreras o cubiertos, si es posible, en la lavavajillas a una temperatura de 60º o con agua jabonosa muy caliente.

vuelta al cole

Comunicación y confianza

No olvides charlar con tus hijos abiertamente sobre el tema y lo importante que es seguir todas las recomendaciones. Para los más pequeños será más complejo de entender, pero es importante tomarse el tiempo de explicarles la situación y los riesgos. 

Como en todos los casos, no solo en este, es importante sentar las bases para que pueda tomar decisiones por sí mismo y comprender que el mundo fuera de casa puede ser algo peligroso en ciertos momentos, pero que pueda estar seguro de que se le han dado las herramientas necesarias para cuidarse y no sentirse inseguro en este aspecto.

Confía, los niños son mucho más inteligentes de lo que creemos y, a veces, mucho más cautelosos que los adultos.

Exceso de información, ¿cómo afecta tu orden mental y emocional?

27 agosto, 2020 / no comments

Debido a la situación en la que nos encontramos se ha vuelto muy necesario revisar y estar al tanto de las novedades sobre el coronavirus COVID-19 y los efectos que ha provocado en los últimos meses alrededor del mundo. Sin embargo, el exceso de información, el consumo de noticias, y sobre todo de noticias falsas, puede llegar a afectar notablemente nuestro orden emocional y mental.

Y es que, con la pandemia como foco principal de preocupación en todos los países, lo único que escuchamos en la radio, vemos en la televisión o compartimos en las redes sociales son noticias del virus y sus efectos; pero hay que estar muy alertas, ya que, en situaciones como ésta, tan normal es estar al tanto como que circulen noticias falsas.

Todo este exceso de información nos confunde, pues hay incluso publicaciones que promueven remedios para curar la enfermedad que no están avalados por ninguna entidad.

Con tal saturación de noticias es imposible darnos cuenta de lo que es cierto o no y de las verdaderas recomendaciones que debemos seguir o los cuidados que debemos tener.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, no solo nos enfrentamos a los problemas ocasionados por una enfermedad que se contagia rápidamente, sino que, además, estamos luchando con una “infodemia” ocasionada por los medios de comunicación y las redes sociales.

¿Cómo nos afecta el exceso de información?

En principio, si nos pasamos mucho tiempo viendo noticias o leyendo todo lo que nuestros conocidos comparten en redes sociales entramos en un estado de ansiedad y descontrol por no saber lo que verdaderamente está pasando, causando un evidente desorden emocional y mental.

No sabemos a quién o qué creer y eso es muy grave porque la desinformación puede ocasionar, además de desestabilidad y desorden emocional, problemas de salud físicos, como cuando decían por ahí que beber cloro curaba el virus.

En entrevista para el Huffinton Post, las psicólogas y profesoras Arantxa Duque Moreno y Paula Martínez López, de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), comentan que “la exposición continuada a noticias negativas supone un riesgo para la salud emocional”, ya que tienen un efecto inmediato y negativo que anula la capacidad de análisis y dificulta la interpretación y reflexión de lo leído o escuchado.

Esto quiere decir que, las noticias, en lugar de cumplir con su cometido de informar, nos perturban y limitan nuestra capacidad analítica.

Señales de desorden mental y emocional ocasionado por el exceso de información

  • Distracción y falta de atención, pues no podemos pensar en otra cosa que no sea el virus y sus riesgos.
  • Desestabilidad en la calidad del sueño.
  • Malestar y estrés al estar viendo constantemente noticias fatales sobre contagios y fallecimientos.
  • Sensación de temor. No sabemos cuándo nos va a afectar o nos vamos a contagiar nosotros o alguien cercano, provocando pensamientos negativos.
  • Este temor a ser contagiados, se convierte en un miedo a la muerte.
  • Somatización. Constantemente creemos que tenemos todos los síntomas que escuchamos o leemos en los medios.
  • Incertidumbre. No sabemos qué va a pasar mañana, si amaneceremos con una nueva noticia de confinamiento o qué país tiene ya una vacuna.
  • Preocupación generalizada, nos preocupa todo: nosotros, nuestros hijos, nuestra familia, nuestro trabajo…
  • Aislamiento, evitamos llevar a cabo nuestras actividades diarias (ajustadas obviamente a la nueva normalidad) y preferimos no hacer nada.

Todos estos efectos pueden ser todavía peores en aquellas personas que padecen trastornos de ansiedad, de obsesión compulsiva, hipocondría o algún trastorno mental, imposibilitándolos todavía más para llevar una vida normal.

¿Cómo afectan las noticias falsas?

Ante esta situación es importante que aprendamos a distinguir la verdad de la mentira para evitar caer en la desinformación de los síntomas, de las medidas de prevención y propagar el pánico.

El problema con creer o ser parte del exceso de información y las noticias falsas sobre cualquier tema es que evitamos que la información real y oficial se comunique de manera correcta, creando confusión y muchas veces cayendo en errores graves, por ejemplo, malinterpretando síntomas, buscando remedios que no funcionan y difundiendo maneras de prevención que lo único que hacen es elevar el nivel de pánico y el riesgo de contraer la enfermedad.

La OMS ha puesto a disposición de los usuarios una larga lista de fake news sobre el Coronavirus y la respuesta oficial para acabar con los rumores, pues asegura que las noticias falsas pueden llegar a ser más nocivas que el mismo virus.

De igual modo, la Asociación Americana para el Avance la Ciencia, a través de su revista Science, afirma que las noticias falsas se propagan más rápido que la verdad.

¿Cómo evitar el desorden mental y emocional provocado por el exceso de información y las noticias falsas?

  • Limita el tiempo que estás expuesto a las noticias. Mantente informad@, pero solo lo necesario. Mira las actualizaciones solo por la mañana o echa un vistazo a las tendencias una vez al día, pero no lo hagas todo el tiempo, probablemente solo se repitan los datos que la ya viste anteriormente.
  • Coloca alertas para recibir solo las actualizaciones en tu móvil, de este modo no estarás expuesto tanto tiempo, pero si surge algo importante, estarás al tanto.
  • Evita las conversaciones en exceso sobre el virus y lo que tú y cada uno de tus colegas vio en la televisión o las redes sociales. Cada quien tiene su propia versión y la cambiará de acuerdo a lo que entiende.
  • No te creas todo lo que te dicen, ves, lees o escuchas. Ahora más que nunca, básate en tu propio criterio y sentido común y si tienes dudas, investiga.
  • Busca y guíate solo por las fuentes oficiales, como organizaciones registradas o plataformas informativas reconocidas. Los estudios de organizaciones o instituciones públicas o privadas suelen contar con cifras y datos duros reales basados en investigaciones, así como las Universidades de renombre internacional, quienes realizan sus propias pruebas y encuestas.
  • Si lees los periódicos, en formato impreso o digital, asegúrate de buscar la noticia en distintos sitios o periódicos, ya que, aunque estos diarios suelen tener la información de primera mano, algunos podrían no investigar y únicamente copiar y pegar lo que se publicó en otro lado.
  • Si alguna noticia te suena extraña, averigua más acerca de ella y evita compartirla o comentarla antes de saber si proviene de una fuente confiable.

Estar informados en estos momentos es clave, pero no debemos exagerar. Cuando nuestra salud está en juego es mejor ser parte de la solución y no del problema.

Recuerda que la sobresaturación informativa también se contagia y en estos momentos es más útil mantenernos serenos y tranquilos para poder tomar mejores decisiones.

Caos emocional: qué es y cómo salir de él

13 agosto, 2020 / no comments

¿Te ha pasado que te sientes nervios@, angustiad@, eufóric@, tal vez hasta demasiado feliz y de pronto muy triste y no sabes por qué o qué es lo que está provocando esta avalancha de emociones?

No, no te imagines cosas raras o te cuentes historias, no eres bipolar ni de broma. El caos emocional es tan común en todos los seres humanos, que hemos llegado a normalizarlo, así como a ridiculizarlo.

Mira ahora, por ejemplo, con todo esto del confinamiento salieron a la luz un montón de emociones que quizá no sabíamos que podíamos sentir.

Es normal que al estar encerrados en casa la ansiedad empiece a aumentar, igual que el estrés; a veces no sentíamos bien porque estábamos seguros y porque todos nos decían que debíamos aprovechar para pasar más tiempo con la familia y que todo era muy hermoso, pero en el fondo lo que sentíamos era incertidumbre, angustia y miedo. Todo al mismo tiempo.

Bueno, pues hay veces que no siempre podemos lidiar con todas estas emociones juntas y es normal, nos pasa a todos, como cuando estamos pasando un mal momento y de pronto nos cae otro balde de agua fría y entramos en una racha de malos sucesos que nos hacen perder la cabeza. ¿Cómo gestionamos todo eso?

¿Cómo distinguir el caos emocional?

El caos emocional suele estar relacionado a los sentimientos negativos, porque, generalmente, son a los que prestamos más atención, pero la realidad es que el caos emocional es una acumulación de emociones de cualquier tipo, tanto positivas como negativas, las cuales son tantas y tan fuertes que no podemos entender.

Es así que, al no poder entenderlas, perdemos el control y perdemos la capacidad de comprender lo que nos ocurre y de gestionar correctamente nuestros sentimientos.

David Solá en su libro “Del caos emocional a la paz interna” explica, que, cuando no podemos gestionar de manera correcta lo que sentimos, entramos en un caos emocional.

“El cerebro racional y el emocional entran en contradicción; entonces perdemos el control y experimentamos diferentes tipos de comportamientos, reacciones y sufrimientos. Generalmente la confusión y el desorden rigen este tipo de situaciones…”

Debido a esta pérdida de control nos es difícil tomar decisiones, concentrarnos; nos sentimos inseguros y más vulnerables. Al verse alterado nuestro orden emocional, las emociones empiezan a salirse de proporción y a reflejarse de distintas maneras en nuestra vida.

¿Cómo se refleja el caos emocional en nuestra vida?

  • El desorden. Al no poder controlar nuestro estado emocional interno, empezamos a reflejarlo de manera externa o a descuidar el exterior. Recuerda, como es adentro es afuera.
  • Confusión e incertidumbre. Al no saber qué no está pasando, no podemos controlarlo y mucho menos ponerle un remedio. Esto solo aumenta la ansiedad.
  • Ira o depresión. Cuando estamos fuera de control o nos enojamos o nos entristecemos, llevamos las cosas al extremo y es normal que tratemos de sacar toda esta frustración de alguna manera, solo que, simplemente, no sabemos cómo hacerlo. Si tendemos al enfado es probable que nos volvamos más irritables, en cambio, si tendemos a la tristeza, puede transformarse en depresión.
  • Miedo. Al no saber qué nos pasa ni cómo resolverlo, el miedo se adueña de nuestra forma de vida; pueden llegar las fobias, los trastornos e incluso enfermedades.
  • Falta de sueño o cansancio. Estar en esta avalancha de emociones es agotador. La mente y el cuerpo lo resienten, por lo que, tarde o temprano, los síntomas pueden empezar a hacerse evidentes y afectar nuestra salud física.

Liberándonos de la avalancha

Cuando nuestro cerebro y nuestras emociones no se ponen de acuerdo, lo más importante es trabajar en reconocer, identificar y comprender nuestras propias emociones, para que entonces podamos gestionarlas y no entren en caos.

  • Observa, siente… toma consciencia. Date tiempo de entender que te está pasando. No lo hagas cuando estás en pleno descontrol. Ubica pequeñas pausas en las que te sientas en calma y siente… ¿qué te está pasando? No busques explicación, simplemente date cuenta de la realidad que estás viviendo y cómo te hace sentir.
  • Identifica. Cuanto más sepamos de cada emoción será mejor para controlarla. Analiza que tipo de emociones son: frustración, vergüenza, enfado, celos, culpa, etc. Asimismo, trata de identificar qué hecho tiene lugar cuando las emociones saltan, qué las provoca. Evita juzgar, este es un momento para reconocer y entender.
  • Acepta. A nadie le gusta sentirse vulnerable, pero admitir que nos sentimos mal y que no podemos con tantas cosas es natural y de seres humanos. El caos emocional puede llevarnos al bloqueo o negación y hacernos pensar que no tenemos nada, que solo es una racha y ya se pasará. La verdad, es que, si te sientes mal, no puedes manejarl@ tú sol@, está bien aceptarlo para empezar a sanar.
  • Ordena tu mundo exterior. Empezar por poner orden a nuestro alrededor es una excelente manera de ayudar a contrarrestar el caos emocional. Al liberar y ordenar nuestros espacios movemos energía negativa, nos deshacemos de cosas que no nos gustan y creamos espacios armoniosos que nos liberan de la ansiedad y el estrés, y damos pie al cambio.
  • Ejercicio y buena alimentación. El corazón y la mente no pueden mantenerse estables si la casa donde viven: nuestro cuerpo, no está sano. Realizar actividades físicas y al aire libre liberar hormonas y neurotransmisores que regulan nuestro estado de ánimo. Lo mismo sucede con una dieta equilibrada. Llevar a cabo uno de nuestros pasatiempos favoritos también favorece al bienestar.
  • Busca ayuda. Hablar, sentirnos escuchados y apoyados, saber que no somos los únicos con esa sensación de angustia e incertidumbre, siempre es de gran ayuda.  Si no te has decidido a pedir ayuda a un especialista, habla con alguien de confianza, externa tus sentimientos.

Sea que sea la ayuda que elijas, si no te sientes bien y sientes que no puedes hacerlo tú solo, no lo dudes, ¡pide ayuda!

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Desinfectantes de manos econaturales y certificados

24 julio, 2020 / no comments

Mantener nuestras manos limpias y ayudarnos con desinfectantes de manos es una de las maneras de prevención esenciales para evitar el contagio de Covid-19, es más, el uso de desinfectantes de manos como geles e hidroalcohol es hoy en día una medida obligatoria.

Sin embargo, y aunque no podemos prescindir de ellos, el uso prolongado de estos desinfectantes de manos puede tener algunos efectos secundarios principalmente para la piel, ya que vayamos a la compra, a comer a algún restaurante, a la farmacia, al centro comercial o a cualquier otro sitio, es necesario rociar una pequeña cantidad sobre todo si vamos a entrar en contacto con objetos que han tocado otras personas.

Riesgos del uso prolongado de gel hidroalcohólico

Si bien lo más recomendable es lavar nuestras manos únicamente con agua y jabón, el uso de geles y sprays hidroalcohólicos es una medida de seguridad e higiene que ayuda a desinfectar nuestras manos de manera rápida cuando no tenemos un grifo cerca.

Ahora que, para que el gel hidroalcohólico de verdad cumpla su función, las autoridades sanitarias han hecho énfasis en el que el gel contenga al menos un 60% de alcohol. Es por esto que, si exageramos con el uso de desinfectantes de manos, pueda haber algunas consecuencias malas para la salud.

Y es que la mayoría de estos geles están hechos con no sólo con una alta cantidad de alcohol, sino con algo peor que son los ingredientes petroquímicos, los cuales pueden derivar en una intoxicación.

Especialistas dermatólogos han alertado sobre posibles problemas que podemos presentar al abusar o hacer mal uso de los desinfectantes de manos en gel o spray. Entre ellos destaca:

  • Sequedad, deshidratación y grietas en las manos, pues al incrementar la cantidad de veces que lavamos y desinfectamos nuestras manos estamos eliminando el manto lípido de la piel.
  • Eccema irritativo, que suele manifestarse como inflamación e irritación de la piel, y puede llegar a descamación y picor.
  • Dermatitis, que puede presentarse como enrojecimiento y sequedad en la piel. En personas que ya presentan afecciones de la piel como dermatitis aguda o psoriasis, puede causar daños más graves.
  • Alteración del microbioma, lo cual quiere decir que, aunque los desinfectantes de manos están pensados para matar bacterias malas, el uso excesivo de los mismos acaba también con las bacterias que son benéficas para la piel. Esto puede dar lugar a malos olores, hongos o infecciones en las uñas.

¿Qué otras opciones tenemos para desinfectar las manos?

Además de preparar nuestros propios desinfectantes de manos con ingredientes o materiales naturales, es importante que los que compremos de uso comercial contengan alcohol desnaturalizado, ¿por qué?

Bueno, porque generalmente los geles o desinfectantes de manos que encontramos en el mercado contienen alcohol que puede ser petroquímico, el cual es tóxico para el cuerpo, por eso es mejor preferir aquellos que para su fabricación usan benzoato de denatonio como desnaturalizante, que, aunque sigue siendo químico, es menos dañino.

También es posible encontrar productos desinfectantes para las manos con alcohol sin desnaturalizar, o incluso alcohol ecológico certificado.

Con ayuda de nuestros amigos de Biocultura, compartimos desinfectantes ecológicos, que además de ser responsables con el medio ambiente, son responsables con tu piel y la salud de tu familia.

Algunos de estos desinfectantes de manos los puedes encontrar en tiendas naturistas, ecológicas, o bien, puedes conseguirlos en línea.                              

Para niños

  • Gel seco en spray de Flora, sin tóxicos y elaborado con aceites esenciales de eucalipto, lavanda, árbol de té y eneldo. Lo puedes conseguir en La Rueda Natural.
  • Espuma desinfectante especial para la piel de bebés y pieles delicadas. Hecho con manzanilla, aloe vera, limón, lavanda, naranja y mandarina orgánica. Vale para desinfectar juguetes y lo puedes encontrar en Kids Me.
  • Jabón de manos con efecto bactericida de Alphanova. El 99,2% de los ingredientes totales son de origen natural y el 20.5% del total de los ingredientes son de agricultura ecológica.

¡No olvides leer la etiqueta!

¡Como ves por opciones naturales que no sea! Actualmente es posible contar con una amplia oferta de desinfectantes de manos que amigables con nuestra piel.

No olvides revisar las etiquetas, así te será más fácil identificar estos productos e ir eliminando los que dañan nuestra salud.

Cómo disfrutar de unas vacaciones sostenibles

9 julio, 2020 / no comments

En vista de lo acontecido en estos últimos meses, es normal que todavía tengamos dudas sobre si salir de vacaciones este verano es una buena idea, pero no sólo eso, la mayoría hemos tomado conciencia de lo importante que es cuidar nuestro medio ambiente, así como a todo y todos los que nos rodean, por lo que, si la idea de unas vacaciones sostenibles está rodando tu cabeza, ¡es una gran idea!

Ahora más que nunca tenemos que arrimar el hombro y saber que, si ya hemos decido embarcarnos hacia nuestro destino, lo mejor es que adoptemos algunas conductas responsables y apostemos por un nuevo tipo de vacaciones en las que el respeto por la naturaleza, la cultura local, el apoyo a los comercios y productores locales y sobre todo la propia responsabilidad juegan un papel fundamental.

¿Cómo son unas vacaciones sostenibles?

Sí, suena muy bien, pero quizá habrá quien todavía no tenga muy claro lo que significa tener unas vacaciones sostenibles para planificarlas correctamente, pues no se trata únicamente de ir a un centro ecofriendly y no tirar basura.

Unas vacaciones sostenibles hacen referencia a tener unas vacaciones responsables teniendo en cuenta el impacto que nuestro viaje tendrá a nivel ambiental, social y económico en nuestro lugar o lugares de destino; para ello hay que considerar todos los aspectos: el lugar que visitaremos, cómo viajaremos, dónde nos hospedaremos, las costumbres locales y, actualmente, hay incluso que considerar si nuestro viaje afecta la salud de quienes habitan en ese lugar.

Al considerar todos estos aspectos y enfocarnos en que nuestra visita tenga un efecto positivo en lugar de impactar negativamente, estamos colaborando para generar un turismo sostenible.

¿Cómo tener unas vacaciones sostenibles?

Todo empieza con el orden. La planificación es esencial para que nuestras vacaciones sean responsables, además de divertidas y relajantes.

  • Infórmate. Antes de elegir cualquier cosa hay que buscar información sobre nuestro lugar o lugares de destino. Conocer un poco sobre las costumbres locales, los cuidados que el lugar tiene para no impactar de manera negativa al ambiente. Si vas a la montaña, por ejemplo, cuáles son los cuidados que hay que tener para evitar un incendio forestal, o bien, si vas a la playa, cómo es el sistema de recogida de residuos o en actividades como buceo, navegación, cuáles son las medidas responsables que hay que tener con las especies. Cada lugar tiene protocolos a seguir que es importante tener en cuenta para ser turistas bienvenidos.
  • Planifica. Te recomiendo hacer una lista de tus recorridos y actividades, de manera que puedas hacerte una idea del impacto que estas aventuras tendrán. Al planificar podemos hacer elecciones inteligentes, como elegir compartir el coche o preferir viajar en tren (de acuerdo con datos de RENFE SNCF, en tren consumimos entre 3 y 5 veces menos energía per cápita que por la carretera y entre 7 y 10 veces menos que en avión); asimismo, planificar nos permite encontrar más opciones de hospedaje ecológico. No omitas ningún detalle, en estos casos hasta el número de toallas que llevamos en la maleta es relevante.
  • Usa la tecnología. Olvídate de imprimir billetes y cargar con papales y facturas que puedes llevar fácilmente en el móvil. La mayoría de los proveedores hacen sencillo el proceso de realizar compras y reservas online sin la necesidad de imprimir papeles. Además, así te evitas perder algún documento importante en el camino.
  • Viaja ligero. Trata de llevar únicamente lo que vas a necesitar, esto también te ayudará a enfocarte en lo verdaderamente importante, evitarás andar cargando con cosas que no vas a usar y, muy importante, lavarás menos ropa, lo cual tiene consecuencias importantes como ahorrar agua, evitar el consumo de detergentes y otras cosas favorables.
  • Busca hospedaje y actividades sostenibles. No todo tiene que ser ecológico, pero sí puedes buscar opciones responsables, como hoteles pequeños o pasadas. Tampoco es necesario huir de los grandes hoteles, muchos de ellos están haciendo cambios importantes para ser destinos verdes, por ejemplo, eliminando el plástico, evitando el lavado innecesario de ropa de cama y de baño, ofreciendo actividades y recorridos ecoamigables. Lo importante es que antes de reservar en cualquier lugar, te informes y te asegures que cumple con tus expectativas sostenibles. 
  • Consume local y en pequeños comercios. No te olvides de conocer los lugares pequeños, pero con gran encanto. Pregunta por mercadillos, restaurantes caseros, o prepara tu propia comida. Sabemos que en vacaciones apetece mucho darse un lujo, pero al consumir en negocios locales ayudamos a desarrollo de la economía. Estos comercios, además, suelen contar con procesos de fabricación o elaboración menos dañinos o más responsables que las grandes compañías y también sus productos suelen ser de mejor calidad.
  • No a las actividades con animales. A menos que la actividad involucre liberar tortugas en el mar, todo aquello que involucre la explotación animal queda fuera de unas vacaciones sostenibles. Nadar con delfines puede ser una cosa maravillosa, pero también irresponsable y dañina para ellos.  
  • Cuida y reduce tu huella ambiental. Cuando vas de visita a otra casa, ¿verdad que no dejas todo tirado y lleno de basura? Pues es igual cuando vamos de vacaciones. Al lugar que vayas, recoge tu basura e infórmate sobre el sistema de reciclaje, cuida el agua y los consumos como luz y gas, cuida la flora y la fauna, respeta las señales, los horarios de los lugares, etc. Que la única huella que generes sea la de una muy buena experiencia.

Tal vez te interese: Zero Waste, cómo reducir la basura que generamos

Sostenibilidad certificada

Gracias a que las personas estamos tomando consciencia de lo importante que es respetar el planeta, es posible encontrar cada vez más y mejor información, así como lugares, comercios e instituciones que se preocupan por ofrecer opciones sostenibles para todo tipo experiencia. 

En el caso de España, encontré al Club de Ecoturismo, una entidad creada por la Asociación de Ecoturismo de España, que reúne y se encarga de certificar a restaurantes, alojamientos, proveedores de servicios turísticos y más, cuya filosofía es sostenible y que se desarrollan en espacios protegidos. 

En conjunto, agrupa a un total de 553 empresas de toda España que trabajan con criterios de sostenibilidad en 24 destinos. Ellos mismos se encargan de revisar y comprobar que todos estos lugares cumplan con los requisitos necesarios para ser considerado un servicio o lugar sostenible y avalarlo.

¿Qué es y cómo sanar un trauma?

26 junio, 2020 / no comments

Cuando hablamos o escuchamos hablar de qué es y cómo sanar un trauma, solemos asociar la palabra trauma con sucesos impactantes, como desastres naturales, guerras o accidentes, sin embargo, un trauma puede tener distintos orígenes, tanto externos como emocionales o físicos. 

Como su propio significado lo indica, un trauma es una herida generalmente duradera que va asociada a sentimientos y pensamientos negativos, y es difícil superarlo porque, al no tener una referencia del suceso que lo provocó y al cogernos por sorpresa, no tenemos los medios para enfrentarlo o está fuera de nuestras manos controlarlo.

¿Qué puede ocasionar un trauma? 

Es verdad que sucesos tan impactantes como un terremoto, un accidente automovilístico o un huracán pueden ser los causantes de un trauma, pero también está el fallecimiento de algún ser querido, un abuso mental o físico y en general cualquier experiencia ajena a nosotros que no podemos controlar. 

No es una regla que un trauma tenga que presentarse durante la niñez, ya que un suceso trágico puede presentarse en cualquier momento, y también puede presentarse el caso de que no nos demos cuenta de que esa tragedia nos ha afectado tanto hasta que empezamos a desarrollar comportamientos fuera de lo común.

Y esa es la importancia de sufrir un trauma, que sin importar en el momento en que se presente, puede derivar en trastornos mentales, emocionales o físicos crónicos con los que podemos cargar durante mucho tiempo, afectando considerablemente nuestra calidad de vida.

¿Cómo afecta un trauma a nuestro orden interior y exterior?

cómo sanar un trauma - ilustrativa blog - orden studio

El trauma es como vivir cargando una bolsa llena de piedras sobre la espalda: nos cansa, nos agota, nos roba energía, nos provoca preocupaciones y otros efectos secundarios, por eso es muy importante saber cómo sanar un trauma.

Los especialistas afirman que vivir con trauma puede provocar ansiedad, estrés, depresión e incluso el abuso de sustancias nocivas para el cuerpo, y en aspectos más relacionados con el orden, en este ámbito podría llevarnos, por ejemplo, a la acumulación.

Pensemos en alguien que ha sufrido carencias económicas y emocionales en la infancia, es muy probable que al crecer desarrolle una necesidad por conservar todo lo que llegue a sus manos para satisfacer esa necesidad de ausencia, reemplazando la escasez con objetos, todo esto asociado al miedo de no tener o quedarse sin nada. 

¿De qué otra forma puede manifestarse un trauma?

Lo que el trauma marca o significa puede ser distinto para cada persona y solo lo puede valorar uno consigo mismo. Es por esto que las manifestaciones varían de una persona a otra, pues también intervienen sus vivencias y su nivel de consciencia, es decir, que tan consciente se es, del trauma que  se ha vivido.

Algunas de las señales más comunes son:

  • Ansiedad, preocupación y nerviosísimo
  • Obsesiones compulsivas
  • Depresión
  • Irritabilidad
  • Miedo incontrolable 
  • Pesadillas

Las personas que viven un trauma también pueden llegar a desarrollar creencias falsas y destructivas hacia sí mismas y hacia otras personas. Desde pensar que no son capaces de hacer las cosas, que no valen para nada, que no pueden hacer una vida normal, hasta agredirse físicamente de manera violenta o a los demás.

¿Por qué es importante sanar un trauma?

Y es aquí donde se vuelve, una vez más, inminente descubrir si existe algún trauma en nosotros o en otra persona, pues un trauma no se supera de forma definitiva, sólo podemos aprender a sanar el dolor y encaminarlo hacia otra dirección.

Vivir con un trauma latente nos limita, nos imposibilita para llevar a cabo de manera ordenada nuestra vida; nos convierte en personas vulnerables, apegadas y que viven de algún modo en el pasado, y no nos permite estar en calma, enfocados en cosas que trabajen para nuestro bienestar.

Las experiencias dolorosas se quedan en nuestro sistema y actúan cómo un filtro que va a decodificar lo que pasa fuera en nuestra vida presente.

¿Cómo sanar un trauma?

  1. Viendo el trauma desde mi propio ser. El trauma es exclusivo de cada persona, no podemos ver nuestro trauma en alguien más y cómo lo ha superado esa otra persona para tomarlo como referencia de nuestra propia sanación. Cada quien debe analizarlo desde su propio ser y desde su propia perspectiva, tomando en cuenta los hechos individuales que lo provocaron.
  2. Tomar consciencia de mis momentos traumáticos. Reconocer el trauma y lo que lo provoca, nos ayuda a reconocer también los momentos de inestabilidad que se presentan. Tenemos que buscar el porqué de ese trauma, aceptarlo y aceptar el dolor en lugar de taparlo o desviar la atención hacia otras cosas.
  3. Validarlo, reconocerlo y comprenderlo. Al encontrar el origen, podemos entonces aceptarlo. Al aceptar el daño que nos hace, el dolor que nos provoca y abrazarlo, podremos identificar las consecuencias y buscar las herramientas que nos ayudarán a sanarlo.
  4. Comprometerte a que vas a hacer lo posible para sanarlo. Si ya somos conscientes de que tenemos un trauma y el qué lo originó, no queda más que dedicarnos a sanarlo con compromiso, paciencia y convicción. El trauma es nuestro, no importa si hay un responsable de haberlo originado, no podemos pasarnos la vida culpando a los demás, solo nosotros podemos hacernos responsables de nuestra propia salud y podremos encontrar la manera de hacerle frente. Será un camino duro, pero si no lo hacemos nosotros, nadie más va a poder ayudarnos.

Recuerda que las experiencias negativas no tienen por qué definir tu vida y tampoco tienen que caminarse en solitario. Pedir ayuda de profesionales siempre te ayudará a encontrar respuestas adecuadas.

Fuente: Instituto Internal Family System (IFS) 

Cambio de armario: 6 trucos para hacerlo más sencillo

15 junio, 2020 / no comments

Habrá quienes tengan la fortuna de vivir en un lugar con un clima templado la mayor parte del tiempo, entonces el cambio de armario no se convierte en una tarea tan prioritaria, pero para quienes vivimos en ciudades donde medio año llueve, tres meses hace frío y luego nos caen tres meses de calor, el cambio de armario se convierte en una tarea indispensable.

Y es que ha llegado esa época del año en la que podemos darle unas vacaciones a los abrigos, los chándales y los jerséis para hacerle espacio a los vestidos, las faldas y las sandalias.

Es aquí cuando el cambio de armario se convierte también una gran oportunidad para ordenar nuestra ropa, zapatos y demás, porque es cuando nos damos cuenta de toda esa ropa que acumulamos en el año y cuánta verdaderamente usamos.

Por dónde empezar

Sé muy bien, por experiencia, que no a todxs nos gusta realizar esta tarea, porque puede tornarse complicada, a veces porque tenemos tanto que no sabemos por dónde empezar y otras porque siempre queremos conservar ese pantalón que guardamos por si adelgazamos o la camiseta que nos trajo mamá de su último viaje.

Por eso te he querido compartir algunos trucos muy sencillos con los que puedes dar pie a un armario lleno de orden, armonía y estética, con lo cual te será más fácil vestirte cada día y elegir lo que te vas a poner.

Cuando veas todo el espacio y tiempo que has ganado y hasta el dinero que podrías haberte ahorrado, no dejarás de hacer esta tarea cada temporada.

¡Empecemos!

Armario ordenado, corazón contento

  1. Ponte una fecha y un horario. Si tratas de hacerlo por partes nunca terminarás y al contrario, dejarás todo el cambio de armario a la mitad. Es mejor establecer un día en el que puedas tomarte el tiempo necesario de sacar tus cosas y ordenar. Puedes ponerte un poco de música, una copita de vino y disfrutar.
  2. Saca todo del armario, sí todo. De esta manera podrás ver bien toda la ropa y cosas que tienes y hacerte consciente de ello para evaluar si les darás de nuevo un sitio. Colócalo en lugar donde tengas espacio para evaluar cada prenda posteriormente.
  3. Separa por categoría. Una vez que has sacado todo, ve categorizándola por tipo de prenda: los pantalones en una pila, las camisas en otra, los vestidos en otra y así, hasta que tengas distintas familias de ropa. Incluso separa las camisetas de manga corta de las de manga larga, y los vestidos lisos de los estampados. Te parecerá muy minucioso, pero al hacer esto te será más sencillo guardarlos y luego saber donde has colocado todo para que no tengas que perder el tiempo buscando.
  4. Selecciona y descarta. Una vez que tengas toda categorizado, empieza a descartar.  Deja a un lado lo que ya no quieres, lo que no te pones, lo que está en mal estado, lo que no te queda, y en otro lado pon lo que sí te vas a quedar. Puedes ocupar distintas cajas o bolsas para separar la ropa que se dona, la que se va a la basura o a la que puedes designarle otro uso.

    Nota importante: no dudes al momento de deshacerte de algo, es tan sencillo como notar si te lo has puesto en los últimos meses. Si no te sirve, se va; si no te los has puesto, se va; si tienes dudas; también se va.

  5. Ordena con sentido. Ya que vas a devolver la ropa al armario, debes hacerlo de modo que todo tenga una armonía y un sentido. Mi recomendación es que la guardes con la misma lógica con la que te la pones. De arriba hacia abajo y de la cabeza a los pies. Nadie se pone un sombrero en los pies ni las sandalias en la cabeza, así que, por ejemplo, la mayoría empezamos con las partes de arriba, entonces esas tendrán que ir a la altura de tu tronco, luego los pantalones a la altura de la cintura, los zapatos, en el bajo del armario preferiblemente como lo están tus pies en tu cuerpo.
  6. Ordena en función del espacio. Recuerda que no porque el doblado vertical esté de moda tienes que usarlo para todo. Mi recomendación es que guardes las prendas de acuerdo al espacio que tienes en tu armario, si hay más espacio para perchas, pues eso, lo mejor es que vaya todo colgado, si tienes algunos cajones, puedes entonces sí, usar el doblado vertical, si tienes organizadores, pues usa el doblado horizontal. El diseño de tu armario te dará la pauta.

¿Qué hago con la ropa fuera de temporada?

Lo mejor es que si no tienes un armario extra para guardarla ahí, utilices bolsas especiales transpirables u organizadores. Esos puedes colocarlos en la parte de arriba del armario o debajo de la cama.

Otra nota importante: Lo ideal es que antes de guardarla, te hayas desecho de todo cuanto ya no necesitas, pues así ocupará menos espacio.

Dependiendo del material de tu ropa, es aconsejable que elijas el tipo de artículo en donde la vas a guardar, porque, por ejemplo, si vives en un lugar con mucha humedad, la idea de guardar en cajas queda fuera. Mejor si son de tela o de lino. Para las chaquetas, abrigos.

Recuerda también que esta ropa permanecerá mucho tiempo guardada, por lo que debes procurar almacenarla lo más extendida posible para que no se marquen dobleces, se arrugue y pueda terminar estropeada.

Mi consejo es, si es posible, mejor que se quede colgada y si puedes colocar solo una prenda por percha, mucho mejor.

Cambio de armario, cambio de actitud

Como ves el cambio de armario no tiene por qué ser una pesadilla. Puede ser una gran oportunidad para cambiar de look, renovar tu imagen y hasta divertirte. La intención es que una vez que te decidas a hacerlo, resulte una tarea de orden consciente con la que obtengas muchas ventajas. Un armario ordenado se traduce en más tiempo para ti, más armonía en casa, facilidad a la hora de vestirte y practicidad en tu día a día.

¡Haz el cambio!

6 recomendaciones para mantenerte firme ante tu decisión de cambio

28 mayo, 2020 / no comments

Tal vez eres una de esas personas que, tras los hechos recientes, decidió hacer uno o varios cambios en su vida: pequeños, grandes, intangibles… Puede ser que solo hayas cambiado un sofá de lugar, pero eso te impulsó a empezar con más cambios, sin embargo, temes que ahora que todo empiece a volver a la normalidad, esa decisión de cambio se apague y te deje con todos tus planes a medias. 

Cualquier decisión de cambio en alguna parte de nuestras vidas viene por lo general por una toma de consciencia de que algo de lo que está pasando no es del todo satisfactorio o no nos estamos sintiendo del todo a gusto con algo. El reto, por supuesto, es ir del propósito de hacer el cambio a finalmente que el cambio se produzca.  

Cuántas veces nos decimos, “¡Ya está bien! ¡Ya he tenido suficiente!”, hacemos unos cuantos cambios y, sin embargo, en un corto periodo de tiempo ya estamos de nuevo en nuestros antiguos hábitos. 

De manera que, ¿cómo mantienes la decisión del cambio y su inercia una vez que el entusiasmo inicial y la energía del comienzo desaparecen?  

Del dicho al hecho 

Aquí tienes cinco consejos para ayudarte a seguir hacia delante con tus objetivos de organización ahora que retomarás poco a poco la rutina o para cuando la motivación se vea disminuida. 

  1. Divide el proyecto en tareas pequeñas. Si te sientes realmente sobrepasad@ por el proyecto que te has propuesto de deshacerte del caos, significa que el reto es más grande de lo que te imaginabas. De manera que tienes que dividir el proyecto en tareas más pequeñas. Por ejemplo, si tu proyecto inicial se trataba de eliminar el desorden de tu dormitorio, entonces necesitas dividirlo en tareas más pequeñas y fáciles de digerir. Tus objetivos se convierten ahora en ordenar tus cajones, el armario, las mesitas de noche, el espacio bajo la cama. Así, tu objetivo inicial está ahora dividido en cuatro tareas más pequeñas y tu objetivo es ordenar tus espacios de almacenamiento en tu habitación. ¡Eso ya parece mucho más manejable y realizable! 
  1. Integra el proyecto a tu rutina. Ahora que volverás poco a poco a tu vida normal y estarás menos tiempo en casa podrías asignar unas horas al día o a la semana, lo que mejor te parezca, para continuar con tu proyecto de organización. Haz que se convierta en un hábito regular en tu vida. 
  1. Contrata un Organizador Profesional. No sólo el trabajo se realizará seguro, sino que descubrirás nuevas maneras de organizar las cosas y optimizar tus espacios. Y como valor añadido, vendiendo las cosas que ya no necesitas puedes dedicar ese dinero a sufragar tu inversión en tu Organizador Profesional. 
  1. Pregúntate qué deseas obtener con la eliminación del desorden. Haz el estado final tan potente y real en tu mente, que sea imposible ni siquiera plantear quedarse por el camino. 
  1. Mira tu entorno y fíjate dónde eres organizado. ¿Qué tipo de cosas haces para mantenerte en orden? ¿Puedes usar alguna de ellas para continuar con la eliminación del desorden? 
  1. ¡Inspírate! Mira algún programa de organización en TV o YouTube e inspírate en lo que ellos hacen. Consulta en alguna revista algún artículo sobre la eliminación del desorden y encuentra al menos una cosa que puedas hacer. Busca en internet ideas y vídeos (date 30 minutos de límite, de manera que no pospongas cosas por dedicarle todo el día a esto) y utiliza esa idea de inmediato. 

Permanecer motivad@ puede ser un reto cuando estás eliminando el desorden o poniendo cosas al día. Para mantenerte con la visión hacia delante y evitar el sentirte sobrepasad@ e incluso abandonar, intenta algunos de estos trucos que te comento. 

¡¡¡Buena suerte en tus proyectos!!!